Los ermitaños/as, nos regimos generalmente por los tiempos litúrgicos. Este, el cuaresmal,como a todo cristiano, siguiendo a Jesús en el camino disipular, nos llama a vivir un tiempo fuerte de retiro; de reflexión en la interioridad de cada uno; desde la oración; una acentuación en el ayuno y la penitencia.
Estas prácticas en sí mismas no son el fin sino coabyugan a vislumbrar y hacer vida, un camino de conversión en la búsqueda, seguimiento y encuentro con Aquel que se dio hasta el extremo.
Que éstas, nos ayuden a ser expresión en nuestras vidas, en el amor y en el encuentro con Cristo Jesús; encontrándonos con El, también en nuestro prójimo.

ORACION
Te buscaré deseándote,
te desearé buscándote;
amándote te encontraré,
encontrándote te amaré.
San Anselmo
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